Dudas que surgen acerca de las preposiciones y los SSPP
¿Sintagmas preposicionales o adverbiales?
¿Se pueden poner “dos preposiciones
juntas”?
El estatus de
ciertos sintagmas no queda claro. Es el caso de Debajo de tu pie. Para este sintagma, pueden proponerse al menos,
dos análisis:
1. Es un SAdv con un SP que actúa como su
complemento:
[debajo Adv [de tu pie SP-CAdv] SAdv]
En su favor
está el hecho de que puede aparecer [debajo Adv], al que nadie
dudaría en considerar como un SAdv.
Se postula al respecto la existencia de adverbios
transitivos (que necesitan / admiten un complemento: debajo de la mesa) e intransitivos
(que actúan por sí mismos: abajo)
2. Es un
SP, en el que en vez de una preposición simple aparece una locución preposicional, un
conjunto de palabras que actúan como una unidad de tipo preposicional:
[debajo-de P [la mesa SN-Término] SP]
A favor de este
argumento está el que la identidad semántica entre ciertas preposiciones y
algunas de estas “locuciones preposicionales” (o prepositivas) es total:
Bajo la mesa – debajo de la mesa;
Tras la montaña – detrás de la montaña; etc.
Estas locuciones vendrían a rellenar huecos de significado que no ocupan las
preposiciones españolas. Ante la virtual desaparición de las preposiciones allende / aquende, la lengua ha
reaccionado creando las locuciones más
allá de / más acá de. (El DRAE define allende
como adverbio y como preposición). Por lo mismo, al no contar con una
preposición capaz de significar por
encima de, ha sido necesario echar mano de esta locución.
Volvamos a por encima de: Si no es una locución
preposicional, el análisis de Por encima
de la mesa se complica enormemente:
[Por P
[encima Adv [de P [la mesa SN-Térm] SP-CAdv]
SAdv] SP]
Pero si lo es,
la cosa es mucho más sencilla:
[por-encima-de P [la mesa SN-Término] SP]
¿Aplicamos la navaja
de Occam? No sé qué decir: si es verdad que no
existen los SSPP, como se postula en muchas escuelas, ¿cómo se analiza el
ejemplo anterior? Pero si no existen, la simplificación, al hacer desaparecer
los SSPP es muy grande. La cuestión es si consideramos que las preposiciones existen o no.
Esta es la típica pregunta que suelen hacer muchos latinoamericanos cuando
se extrañan de oír que aquí decimos voy a
por el pan. Nos arguyen que eso es incorrecto porque “en español no
se juntan nunca dos preposiciones”. ¿Es cierto eso?
En primer lugar, todo madrileño tiene muy claro que no es lo mismo decir voy por el niño que voy a por el niño. En el primer caso, por el niño es la causa de que yo vaya: muy probablemente, ha hecho
una pifia en el colegio y por eso –por esa causa- me han llamado para que
vaya. En el segundo, a por el niño implica
una finalidad: voy a recoger al niño,
no a otra cosa. Guste o no, si la lengua es capaz de gramaticalizar una distinción
semántica necesaria, ¿por qué no hacer uso de ella?
En cuanto a si se pueden poner dos preposiciones seguidas, la cosa está
también clara: si tenemos en cuenta que (casi) nadie se sorprende de oír cosas
como el pájaro salió de entre las ramas,
se veía un resplandor por entre los árboles, firmó un contrato de por vida, e
incluso el anticuado para conmigo,
etc. veremos que la afirmación anterior no es válida. En español sí podemos poner juntas dos
preposiciones. El problema es ver cómo analizamos las estructuras que se crean.
La estructura que subyace a a por el pan, ¿es
[P [P-Térm]] o es [P-P [Térm]]? Es decir, ¿Tenemos una preposición a con un término que es el SP por el pan o bien tenemos una preposición
compuesta a por que encabeza un SP normalito y corrientito? Honradamente, no tengo una
respuesta definitiva. En este caso, yo creo que los hablantes de mi dialecto
(castellano) sentimos que a por actúa
como un bloque semántico distinto de a+por, ninguno de cuyos componentes es
capaz de expresar la finalidad que sí expresa a por. Pero esto no es aplicable a de entre las ramas, por entre los árboles, etc. cuyos significados
sí son la suma de los significados de sus componentes.