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por Fernando Liroz |
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actualizada el día 17 de febrero de 2006 |
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Lingüística |
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Ortografía y puntuación - Fundamentos
de ortografía |
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REGLAS
DE ACENTUACIÓN GRÁFICA *
· 1.1 Acento ortográfico (o tilde)
y acento prosódico *
· 1.1.1. Palabras agudas, llanas,
esdrújulas y sobreesdrújulas *
1.2 Reglas generales de acentuación
gráfica *
1.3 Reglas especiales de acentuación
gráfica *
· 1.3.1. La acentuación de
palabras que cuentan con un diptongo, un triptongo o un hiato. *
· 1.3.2. La tilde diacrítica *
· 1.3.3. Palabras interrogativas y
exclamativas. *
· 1.3.4. La tilde en los
demostrativos *
1.4 La tilde en las palabras
compuestas *
· 1.4.1. La tilde en los adverbios
terminados en -mente *
· 1.4.2. Acentuación de formas
verbales con pronombres enclíticos. *
· 1.4.3. Las palabras compuestas. *
REGLAS DE ACENTUACIÓN GRÁFICA
Acento ortográfico (o tilde) y acento
prosódico
arcabuz,
reloj, almacén, marroquí, administrar, impidió
decimos que
tienen acentuada la última sílaba todas ellas, independientemente de que lleven
tilde o no. Los hispanohablantes somos capaces de captar sin problemas la
diferencia entre una sílaba acentuada y otra que no lo está, y por ello, al oír
la palabra hablo entendemos una cosa distinta de lo que entenderíamos al oír
habló. Llamamos tónica a la única sílaba de cada palabra que cuenta con
acento prosódico (-buz en arcabuz, p. ej.) y átonas
a las demás (ar- y -ca-).
Podemos clasificar las palabras dependiendo del lugar que ocupe en ellas la
sílaba tónica:
Atendiendo a que una palabra sea aguda, llana, esdrújula o sobreesdrújula, las reglas de colocación de la tilde son
diferentes.
La tilde es un elemento muy útil: conociendo sus reglas de colocación
sabemos en todo momento si una palabra es aguda, llana, esdrújula o sobreesdrújula. Así, por ejemplo, si vemos que una palabra
no lleva tilde y no acaba ni en vocal, ni en -n ni en -s, sabremos
automáticamente que es aguda:
reloj,
Javier, arcabuz, perder
si, por el contrario, acaba en una
vocal, en una -n o en una -s, sólo puede ser llana:
sabes,
cama, relojes, arcabuces, pelo, tienen, panoli, tribu...
y no puede ser ni esdrújula ni sobreesdrújula, porque éstas se acentúan siempre:
ábrete,
sésamo; piérdete, estúpido; llévaselos, Penélope...
Como se ve, la mayor parte de las palabras del español no llevan tilde: las
reglas, que para algunos son complicadas (?), se hicieron después de hacer un
estudio profundo de qué tipos de palabras son los más habituales en español.
Las conclusiones a las que se llegaron fueron que la gran mayoría de las
palabras españolas son llanas terminadas en vocal, en -n o en -s, seguidas por
un grupo algo menos numeroso de palabras agudas que no terminan ni en vocal, ni
en -n ni en -s. En consecuencia, si queremos economizar tildes y
acentuar la menor cantidad posible de palabras, las reglas deberían dejar sin
marca (sin tilde) las palabras de estos grupos y acentuar las restantes. De lo
logrado de este sistema da prueba el hecho de que si echamos una ojeada a cualquier
texto, comprobaremos que la mayor parte de las palabras no llevan tilde.
Recapitulando, las reglas generales
de acentuación gráfica son:
¿tan complicado era?
Observaciones:
5 ó 6 personas / 506 personas.
Aparte de estas reglas generales, en ciertos casos especiales es también
obligatorio poner tildes. Son:
Las cinco vocales del español se clasifican según la apertura de la boca al
pronunciarlas en abiertas (la a), medias (la e y la o) y cerradas (la
i y la u). Si ponemos un dedo entre los dientes y pronunciamos las vocales
por este orden, veremos que al pronunciar la a casi no mordemos el dedo;
que al pronunciar la e y la o se ejerce una presión mayor y que
al hacer lo propio con la i y la u, casi duele. Pues bien, una de las
diferencias fundamentales entre las vocales y las consonantes radica en que
estas son todas mucho más cerradas que cualquier
vocal, ya que para pronunciarlas, el chorro del aire procedente de los pulmones
tiene que encontrar un obstáculo en la boca, lo que no sucede con las vocales.
Por ello, las vocales tienen una característica especial, y es que, al ser
mucho más abiertas que las consonantes, se las oye más, lo que les permite
crear un ámbito, la sílaba, en la cual las consonantes se
"pegan" a la vocal para ser oídas.
Una vocal, por definición, es el núcleo de una sílaba: sin vocal no puede
haber sílaba en español, pero sí puede haber sílabas sin consonantes: amor tiene
dos sílabas, a- y -mor, la primera de las
cuales consta de una sola vocal. ¿Eres capaz de encontrar una sílaba sin vocal
en español? Te apuesto lo que quieras a que no lo consigues. En cambio,
encontrarás cientos de palabras en las que se combine una i o una u con
cualquier otra vocal (peine, causa, bueno, ruido). Si ambas forman una
única sílaba -es decir, si se pronuncian en un solo golpe de voz-, decimos que
forman un diptongo, y sólo se forman diptongos cuando se une una i o
una u con cualquier otra vocal. Veámoslo con un ejemplo:
Los naturales de Bilbao, como todos los vascos, tienen tendencia a
pronunciar más diptongos que el resto de los hispanohablantes, y así dicen que
son bilbainos (bilbaínos) y no bilbaínos
(bil
-ba-í-nos), como los llamamos los demás. La
pronunciación separada de dos consonantes -es decir, lo contrario del
diptongo-, recibe el nombre de hiato. Hay hiato en moldea (mol-de-a), pero diptongo en peina (pei-na) o puente (puen-te). ¿A
qué se debe esto? No es ningún misterio: cuando las vocales cerradas (í, u) son
pronunciadas como única vocal de una sílaba, lógicamente actúan como su centro.
Pero, a diferencia, de la a, la e o la o, a veces se pronuncian
tan cerradas que dejan de comportarse como-v-ocales y no pueden formar sílaba
por sí mismas; en estos casos han de "colgarse" de una vocal
vecina y pronunciarse en un único golpe de voz con ella. Entonces, tenemos un
diptongo.
Es tradicional llamar débiles a las vocales más cerradas (i, u) y
fuertes a las tres restantes. Siguiendo esta denominación podemos decir que
un diptongo es la unión de una vocal débil con una fuerte o una fuerte con una
débil en una misma sílaba (=pronunciadas juntas), como en peine, puedo,
causa, leucocito, piano, pienso, sabio, etcétera. En ocasiones de una misma
vocal fuerte se "cuelgan" dos vocales débiles, una por cada lado,
como sucede en limpiéis. A esta combinación de vocales débil+fuerte+débil
la llamamos triptongo. Hay triptongo en guau, miau, Uruguay,
etcétera.
Volvamos ahora sobre las vocales "débiles". Está claro que en
muchas ocasiones forman sílaba por sí mismas, como pasa en pino y pudo, lo
que demuestra que en estos casos son tan vocales como las demás. Esto explica
que tengamos también diptongos formados por la combinación de una i con una u,
como en cuidado o en viuda. En estos casos en que se combinan la
í y la u, es siempre la segunda de ambas la que actúa como fuerte, y la primera
como débil por una tendencia general del castellano.
Otra cuestión relacionada con esta es el hecho de que podemos tener
combinaciones de i o de u con una fuerte cada una como si las débiles se
hubieran convertido en fuertes. Esto se produce porque la presunta
"débil" se ha convertido en "fuerte" porque lleva el
acento prosódico, lo que la convierte automáticamente en centro de sílaba.
Hay que tener en cuenta que sólo pueden llevar el acento (sea sólo
prosódico o también ortográfico) las vocales que actúan como centro de
sílaba. Una vocal débil acentuada es, pues, equivalente a una fuerte en su
comportamiento. Veamos que palabras como río, García, actúa, Raúl, fríen, etcétera,
cuentan con una vocal débil acentuada que crea su propia sílaba sin unirse a la
vocal que tiene al lado: a pesar de que haya un i o
una u en estas palabras, no hay diptongo, sino hiato.
Para acentuar correctamente, hay que tener en cuenta que:
En esquema:
|
Diptongo: |
vocal débil + vocal fuerte vocal fuerte + vocal débil |
Siguen las reglas generales |
|
Triptongo: |
vocal débil + vocal
fuerte + vocal débil |
|
|
Hiato: |
vocal fuerte + vocal
fuerte vocal débil acentuada + vocal fuerte vocal fuerte + vocal débil acentuada |
Se acentúa la débil |
Diacrítico quiere decir díferenciador. Así pues, tilde diacrítica es
aquélla cuya función es exclusivamente diferenciadora
entre dos palabras que sin ella se escribirían de igual forma, lo que podría
dar lugar a confusiones o ambigüedades. He aquí algunos pares de palabras
homónimas cuyo significado se diferencia en la escritura gracias a la tilde
diacrítica:
|
Té |
(infusión) |
te |
(pronombre
personal) |
|
Más |
(adv.
de cantidad) |
mas |
(conj.
adversativa, = pero) |
|
Sólo |
(adv.,
solamente) |
solo |
(adj.,
masc. de sola, solos) |
|
aún* |
(adv.
todavía) |
aun* |
(coni. = incluso) |
|
Dé |
(del
verbo dar) |
de |
(preposición) |
|
Sé |
(verbos
ser o saber) |
se |
(pronombre
reflexivo) |
|
Él |
(pronombre
personal) |
el |
(artículo) |
|
Tú |
(pronombre
personal) |
tu |
(adj.
posesivo) |
|
Mí |
(pronombre
personal) |
mi |
(adj.
posesivo) |
|
Sí |
(pron. pers. o adv. de
afirmación) |
si |
|
* Aún y aun no son realmente palabras
homónimas: aún es bisílaba, por ser un hiato la combinación a-u. Por
ello es una palabra aguda terminada en -n, y en consecuencia debe llevar
tilde por las reglas generales. En aun la combinación a-u es un
diptongo.
Ejemplos:
|
Tú eres un cretino, Paco. |
Tu amigo es un cretino, Paco. |
|
¿Quieres que te dé una
torta? |
Depende de cómo sea la
torta. |
|
Aún espero que paguen. |
Aun en ese caso, yo no lo haría. |
|
Déjamelo a mí. |
Mi amigo no es tonto. |
|
Ella es honrada, pero él
no. |
El coche está en el taller |
|
La quiere más que a su
vida. |
Me amáis, señora, mas ello
no basta. |
|
Queda té en la tetera. |
¿Te quedas? Quédate, por favor |
|
Sólo suspendieron a Violeta. |
Estuve solo hasta que
llegaste tú. |
|
Sé listo y sé que lo lograrás. |
Se lavó minuciosamente las manos. |
|
Si te cansas, déjalo un ratito. |
Sí lo es; se culpa a sí mismo. |
el hombre que
dijo aquello está ahora aquí que es relativo
¿qué dijo
aquel hombre? qué es interrogativo
¡pero qué dices! qué
es exclamativo
cuando vengas,
te lo contaré cuando es conjunción
¿cuándo vendrás?
cuándo es interrogativo
¡cuándo terminará
todo este lío! cuándo es exclamativo
Cuando van en una oración interrogativa o
exclamativa, estas palabras llevan la carga de la entonación interrogativa o
exclamativa, lo que les da una intensidad especial que señalamos por medio de
la tilde. Esto puede resultar menos evidente en las llamadas interrogativas
indirectas, en las cuales la pregunta queda envuelta dentro de una
expresión no interrogativa:
dime qué
hora es, no sé quién habrá llamado,
me pregunto por qué lo haría
pero la
parte de tales expresiones encabezada por la palabra interrogativa sigue
siendo una pregunta, por más que lo sea de forma indirecta. Un truco un
tanto burdo -pero útil- que puede servir para descubrirlas, consiste en añadir
tras el primer verbo esto: (e.d. la palabra esto seguida de una
pausa que representamos por los dos puntos), como en dime esto: ¿qué
hora es?, con lo que la interrogativa se convierte en una oración plena con
su entonación característica.
Hay que señalar también que en los títulos de
muchos libros y artículos aparecen interrogaciones de forma encubierta: Cómo
reparar su lavadora, Qué decir en situaciones difíciles, etcétera. Como se
puede ver, estos títulos indican que el contenido responde a la pregunta recogida
en el título, algo así como si se llamaran "Respuesta a la pregunta ¿Cómo
reparar mi lavadora?". Por todo lo anterior, las palabras que los
encabezan son interrogativas y en consecuencia deben llevar tilde.
Llamamos demostrativos a un grupo concreto de palabras que sitúan un
concepto en el espacio cercano al hablante (este, esta, esto), en el
espacio cercano al oyente (ese, esa, eso) o en un espacio que está
alejado de ambos (aquel, aquella, aquello). Estas palabras pueden
aparecer acompañando a un nombre explícito (este libro, ese joven, aquella
mesa) o sobreentendido:
este libro
me gusta, pero ése no
aquella mesa
es muy pequeña, pero ésa es
suficientemente grande
obsérvese que en los ejemplos anteriores
los primeros demostrativos van acompañando a un sustantivo explícito (según la
gramática tradicional, son adjetivos demostrativos), mientras que los
segundos "acompañan" (o van en lugar de) un sustantivo sobreentendido
(pronombres demostrativos). Estos últimos pueden aparecer con tilde
cuando sea necesario para evitar ambigüedades. Es decir, que no es nunca obligatorio
poner tilde sobre los demostrativos.
Además hay que tener en cuenta que los demostrativos neutros esto, eso,
aquello no pueden acompañar nunca a un sustantivo porque no hay sustantivos
neutros en español. Por ello no hay ambigüedad posible y, en consecuencia, nunca
se deben acentuar. Es, pues, incorrecto escribir ésto,
éso, aquéllo.
cuenta a
María tu historia / cuéntasela
sirva