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Departamento de Español |
Sitio web
ideado y creado por Fernando Liroz, enero de 2000 / Última actualización, septiembre
de 2009 |
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Acentuación |
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Reglas de |
1.1 Acento ortográfico (o tilde) y
acento prosódico * · 1.1.1.
Palabras agudas, llanas, esdrújulas y sobreesdrújulas * 1.2
Reglas generales de acentuación gráfica * 1.3
Reglas especiales de acentuación gráfica * · 1.3.1.
La acentuación de palabras que cuentan con un diptongo, un triptongo o
un hiato. * · 1.3.2.
La tilde diacrítica * · 1.3.3.
Palabras interrogativas y exclamativas. * · 1.3.4.
La tilde en los demostrativos * 1.4
La tilde en las palabras compuestas * · 1.4.1.
La tilde en los adverbios terminados en -mente * · 1.4.2.
Acentuación de formas verbales con pronombres enclíticos. * · 1.4.3. Las palabras compuestas. * |
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Acento ortográfico (o tilde) y acento prosódico |
Si
decimos que en castellano todas las palabras van acentuadas, quizás a más de
uno esto le sorprenda. Ello es debido a que normalmente llamamos acento a
una marquita gráfica que se coloca sobre las vocales ('). En puridad, a este
signo gráfico hay que llamarlo acento ortográfico o tilde; más
adelante volveremos sobre él. Al decir que todas las palabras llevan acento
hacemos referencia a otro tipo de acento, el prosódico. Este acento
prosódico es un rasgo del lenguaje oral que hace que podamos diferenciar, al
oírlas, las palabras cántara, cantara y cantará o ejército, ejercito
y ejercitó. Se trata, pues, de un elemento relacionado con la pronunciación,
independiente de la escritura, y que consiste en la elevación del tono de voz
(no su intensidad) al pronunciar una sílaba determinada. En arcabuz, reloj, almacén, marroquí, administrar, impidió decimos que tienen acentuada la
última sílaba todas ellas, independientemente de que lleven tilde o no. Los
hispanohablantes somos capaces de captar sin problemas la diferencia entre
una sílaba acentuada y otra que no lo está, y por ello, al oír la palabra
hablo entendemos una cosa distinta de lo que entenderíamos al oír habló.
Llamamos tónica a la única sílaba de cada palabra que cuenta con
acento prosódico (-buz en arcabuz, p. ej.) y átonas a las demás (ar-
y -ca-). Podemos clasificar las palabras dependiendo del lugar que ocupe en ellas
la sílaba tónica:
Atendiendo a que una palabra sea aguda, llana, esdrújula o
sobreesdrújula, las reglas de colocación de la tilde son diferentes. |
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Reglas generales de acentuación
gráfica |
La tilde es un elemento muy útil: conociendo sus reglas de colocación
sabemos en todo momento si una palabra es aguda, llana, esdrújula o
sobreesdrújula. Así, por ejemplo, si vemos que una palabra no lleva tilde y
no acaba ni en vocal, ni en -n ni en -s, sabremos automáticamente que es
aguda: reloj, Javier, arcabuz, perder si, por el contrario, acaba en una vocal, en una -n o en una -s, sólo
puede ser llana: sabes, cama, relojes, arcabuces, pelo, tienen, panoli, tribu... y no puede ser ni esdrújula ni sobreesdrújula, porque éstas se acentúan siempre: ábrete, sésamo; piérdete, estúpido; llévaselos, Penélope... Como se ve, la mayor parte de las palabras del español no llevan tilde:
las reglas, que para algunos son complicadas (?), se hicieron después de
hacer un estudio profundo de qué tipos de palabras son los más habituales en
español. Las conclusiones a las que se llegaron fueron que la gran mayoría
de las palabras españolas son llanas terminadas en vocal, en -n o en -s, seguidas
por un grupo algo menos numeroso de palabras agudas que no terminan ni en
vocal, ni en -n ni en -s. En consecuencia, si queremos economizar
tildes y acentuar la menor cantidad posible de palabras, las reglas deberían
dejar sin marca (sin tilde) las palabras de estos grupos y acentuar las
restantes. De lo logrado de este sistema da prueba el hecho de que si echamos
una ojeada a cualquier texto, comprobaremos que la mayor parte de las
palabras no llevan tilde. Recapitulando, las reglas generales de
acentuación gráfica son:
¿tan complicado era? Observaciones:
5 ó 6 personas / 506 personas. |
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Reglas especiales de acentuación
gráfica |
Aparte de estas reglas generales, en ciertos casos especiales es también
obligatorio poner tildes. Son:
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La acentuación de palabras que |
Las cinco vocales del español se clasifican según la apertura de la boca
al pronunciarlas en abiertas (la a), medias (la e y la o) y cerradas
(la i y la u). Si ponemos un dedo entre los dientes y pronunciamos las
vocales por este orden, veremos que al pronunciar la a casi no
mordemos el dedo; que al pronunciar la e y la o se ejerce una
presión mayor y que al hacer lo propio con la i y la u, casi duele. Pues
bien, una de las diferencias fundamentales entre las vocales y las
consonantes radica en que estas son todas mucho más
cerradas que cualquier vocal, ya que para pronunciarlas, el chorro del aire
procedente de los pulmones tiene que encontrar un obstáculo en la boca, lo
que no sucede con las vocales. Por ello, las vocales tienen una característica
especial, y es que, al ser mucho más abiertas que las consonantes, se las oye
más, lo que les permite crear un ámbito, la sílaba, en la cual las
consonantes se "pegan" a la vocal para ser oídas. Una vocal, por definición, es el núcleo de una sílaba: sin vocal no puede
haber sílaba en español, pero sí puede haber sílabas sin consonantes: amor
tiene dos sílabas, a- y -mor, la primera
de las cuales consta de una sola vocal. ¿Eres capaz de encontrar una sílaba
sin vocal en español? Te apuesto lo que quieras a que no lo consigues. En cambio,
encontrarás cientos de palabras en las que se combine una i o una u con
cualquier otra vocal (peine, causa, bueno, ruido). Si ambas forman una
única sílaba -es decir, si se pronuncian en un solo golpe de voz-, decimos
que forman un diptongo, y sólo se forman diptongos cuando se une
una i o una u con cualquier otra vocal. Veámoslo con un ejemplo: Los naturales de Bilbao, como todos los vascos, tienen tendencia a pronunciar
más diptongos que el resto de los hispanohablantes, y así dicen que son bilbainos (bilbaínos) y no bilbaínos (bil -ba-í-nos), como los llamamos los demás. La pronunciación
separada de dos consonantes -es decir, lo contrario del diptongo-, recibe el nombre
de hiato. Hay hiato en moldea (mol-de-a), pero diptongo en
peina (pei-na) o puente
(puen-te). ¿A qué se debe esto? No es ningún
misterio: cuando las vocales cerradas (í, u) son pronunciadas como única
vocal de una sílaba, lógicamente actúan como su centro. Pero, a diferencia,
de la a, la e o la o, a veces se pronuncian tan cerradas que dejan
de comportarse como-v-ocales y no pueden formar sílaba por sí mismas;
en estos casos han de "colgarse" de una vocal vecina y pronunciarse
en un único golpe de voz con ella. Entonces, tenemos un diptongo. Es tradicional llamar débiles a las vocales más cerradas (i, u) y fuertes a las tres
restantes (a, e, o). Siguiendo esta
denominación podemos decir que un diptongo es la unión de una vocal débil con
una fuerte o una fuerte con una débil en una misma sílaba (=pronunciadas
juntas), como en peine, puedo, causa, leucocito, piano, pienso, sabio, etcétera.
En ocasiones de una misma vocal fuerte se "cuelgan" dos vocales
débiles, una por cada lado, como sucede en limpiéis. A esta combinación
de vocales débil + fuerte + débil la llamamos triptongo. Hay triptongo
en guau, miau, Uruguay, etcétera. Volvamos ahora sobre las vocales "débiles". Está claro que en
muchas ocasiones forman sílaba por sí mismas, como pasa en pino y pudo, lo
que demuestra que en estos casos son tan vocales como las demás. Esto explica
que tengamos también diptongos formados por la combinación de una i con una
u, como en cuidado o en viuda. En estos casos en que se
combinan la í y la u, es siempre la segunda de ambas la que actúa como
fuerte, y la primera como débil por una tendencia general del castellano. Otra cuestión relacionada con esta es el hecho de que podemos tener
combinaciones de i o de u con una fuerte cada una como si las débiles se
hubieran convertido en fuertes. Esto se produce porque la presunta
"débil" se ha convertido en "fuerte" porque lleva el
acento prosódico, lo que la convierte automáticamente en centro de
sílaba. Hay que tener en cuenta que solo pueden llevar el acento (sea
sólo prosódico o también ortográfico) las vocales que actúan como centro
de sílaba. Una vocal débil acentuada es, pues, equivalente a una fuerte
en su comportamiento. Veamos que palabras como río, García, actúa, Raúl,
fríen, etcétera, cuentan con una vocal débil acentuada que crea su propia
sílaba sin unirse a la vocal que tiene al lado: a pesar de que haya un i o una u en estas palabras, no hay diptongo, sino
hiato. Para acentuar correctamente, hay que tener en cuenta que:
En esquema:
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La tilde diacrítica |
Diacrítico quiere decir díferenciador. Así
pues, tilde diacrítica es aquélla cuya función es exclusivamente diferenciadora entre dos palabras que sin ella se escribirían
de igual forma, lo que podría dar lugar a confusiones o ambigüedades. He aquí
algunos pares de palabras homónimas cuyo significado se diferencia en la
escritura gracias a la tilde diacrítica:
1. Desde 1999, la Real Academia considera que
esta tilde no es obligatoria. La pondremos, pues, solo cuando haya posible
ambigüedad. Por ejemplo, si escribimos Estuve
solo dos horas, esta frase puede significar que estuve solamente dos
horas (y no tres) o que estuve sin compañía dos horas y luego vino Manolo. En
el primer caso, deberá llevar tilde (v. RAE 1999: 51). 2. Aún y aun no son realmente palabras
homónimas: aún es bisílaba, por ser un hiato la combinación a-u. Por
ello es una palabra aguda terminada en -n, y en consecuencia debe
llevar tilde por las reglas generales. En aun la combinación a-u
es un diptongo. Ejemplos:
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Palabras |
Hay
toda una serie de palabras (pronombres, adjetivos y adverbios) que pueden ser
usadas tanto en función de elementos de enlace de oraciones (conjunciones y
relativos) como interrogativos o exclamativos: el hombre que dijo aquello está ahora
aquí que es relativo ¿qué dijo aquel hombre? qué es
interrogativo ¡pero qué dices! qué es
exclamativo cuando vengas, te lo contaré cuando
es conjunción ¿cuándo vendrás? cuándo es interrogativo ¡cuándo terminará todo este lío! cuándo es exclamativo Cuando van en una oración interrogativa o exclamativa, estas palabras
llevan la carga de la entonación interrogativa o exclamativa, lo que les da
una intensidad especial que señalamos por medio de la tilde. Esto puede resultar
menos evidente en las llamadas interrogativas indirectas, en las
cuales la pregunta queda envuelta dentro de una expresión no interrogativa: dime qué hora es, no sé quién habrá llamado, me pregunto por qué lo haría pero la parte de tales
expresiones encabezada por la palabra interrogativa sigue siendo una
pregunta, por más que lo sea de forma indirecta. Un truco un tanto burdo
-pero útil- que puede servir para descubrirlas, consiste en añadir tras el
primer verbo esto: (e.d. la palabra esto seguida
de una pausa que representamos por los dos puntos), como en dime esto:
¿qué hora es?, con lo que la interrogativa se convierte en una
oración plena con su entonación característica. Hay que señalar también que en los títulos de muchos libros y artículos
aparecen interrogaciones de forma encubierta: Cómo reparar su lavadora,
Qué decir en situaciones difíciles, etcétera. Como se puede ver, estos
títulos indican que el contenido responde a la pregunta recogida en el
título, algo así como si se llamaran "Respuesta a la pregunta ¿Cómo
reparar mi lavadora?". Por todo lo anterior, las palabras que los
encabezan son interrogativas y en consecuencia deben llevar tilde. |
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Llamamos demostrativos a un grupo concreto de palabras que sitúan
un concepto en el espacio cercano al hablante (este, esta, esto), en
el espacio cercano al oyente (ese, esa, eso) o en un espacio que está
alejado de ambos (aquel, aquella, aquello). Estas palabras pueden
aparecer acompañando a un nombre explícito (este libro, ese joven, aquella
mesa) o sobreentendido: este libro me gusta, pero ése no aquella mesa es muy pequeña, pero ésa es suficientemente grande obsérvese que en los ejemplos
anteriores los primeros demostrativos van acompañando a un sustantivo
explícito (según la gramática tradicional, son adjetivos demostrativos), mientras
que los segundos "acompañan" (o van en lugar de) un sustantivo
sobreentendido (pronombres demostrativos). Estos últimos pueden
aparecer con tilde cuando sea necesario para evitar ambigüedades. Es decir,
que no es nunca obligatorio poner tilde sobre los demostrativos. Además hay que tener en cuenta que los demostrativos neutros esto,
eso, aquello no pueden acompañar nunca a un sustantivo porque no hay
sustantivos neutros en español. Por ello no hay ambigüedad posible y, en
consecuencia, nunca se deben acentuar. Es, pues, incorrecto escribir ésto, éso, aquéllo. |
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La tilde en las |
La tilde en los adverbios terminados en -mente En español es muy fácil crear un adverbio a partir de un adjetivo: basta
con poner el adjetivo en femenino singular (blanda) y añadir el sufijo -mente;
así de largo tenemos largamente, de estúpido, estúpidamente, etc. Pues bien, a la hora de acentuar estos
nuevos adverbios, hay que tener en cuenta este origen: los adverbios en -mente se acentúan igual que su
adjetivo-raíz: cortésmente lleva
acento porque cortés lo tiene; fríamente, porque frío lo lleva; largamente
no se acentúa porque largo no lleva
acento, etcétera. Acentuación de formas verbales con pronombres
enclíticos. Los pronombres personales que como me, te, se, nos, os, le, la,
lo, los, las pueden escribirse unidos por detrás a un verbo, reciben el
nombre de enclíticos. Como es de suponer, si a una forma verbal que no
lleva acento, como cuenta, le añadimos uno o más de estos enclíticos,
se puede convertir en esdrújula o sobreesdrújula, con lo que debe llevar
tilde: cuenta a María tu historia / cuéntasela sirva la mesa veinticinco, camarero / sírvala ahora Desde la publicación de la Ortografía académica de 1999 no se
acepta ya el mantenimiento de la tilde con proclíticos. Así pues, ya no se
considera correcto escribir quedéme y olvidéme o escucháme,
como se hacía antes y recomendábamos en ediciones anteriores de este texto. En el caso de palabras compuestas como histórico-social o
hispanoamericano, la acentuación dependerá de si las palabras componentes
aparecen fundidas totalmente en el compuesto (caso de hispanoamericano) o si
bien conservan cierta autonomía o contraposición de sus significados, caso en
el que se escriben separadas por un guión: hispano-americano. Observemos
la diferencia de significados: El arte hispanoamericano se. refiere al arte de Hispanoamérica, entendida
esta última como una unidad en la que se funden lo español y lo americano. La guerra hispano-americana se refiere a la guerra entre España y los EE.UU. (1898) Pues bien, cuando las palabras que entran en composición van separadas
por un guión, cada uno de sus miembros se acentuará independientemente: físico-químico;
cuando los componentes se escriben juntos, se acentuarán como una
palabra simple: decimoséptimo |
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- Real Academia Española (1999) Ortografía de la Lengua Española.
Madrid: Espasa. - Sede web de la Real Academia Española: http://www.rae.es |
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