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Página actualizada el día 17 de febrero de 2006

Lingüística

 

Morfología – El verbo: 1. Estructura

 

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El verbo español cuenta con morfemas que le permiten expresar siete conceptos (o accidentes) gramaticales diferentes:

 

1. El tema - 2. La voz. 1 - 3. El modo. 1 - 4. El aspecto. 1 - 5. El tiempo. 1 - 6. La persona  2 - 7. El número  2

 

Vamos a verlos uno por uno:

El tema

Todos los verbos pueden ser agrupados en tres diferentes grupos dependiendo de la forma que adoptan los morfemas de voz, modo, tiempo, aspecto, persona y número. Los verbos cuyo infinitivo acaba en –ar, por ejemplo, hacen el pretérito imperfecto de indicativo con las formas  -aba, -abas, -aba, -ábamos, -abais, -aban, mientras que los verbos cuyo infinitivo acaba en –er, -ir lo hacen con las formas –ía, ías,ía,íamos,íais,ían. Es precisamente la vocal que aparece en el infinitivo (-a-, -e-, -i-) la que indica a qué conjugación o grupo de verbos con los mismos morfemas pertenece cada verbo. Dicho de otra manera, si nos encontramos con un verbo desconocido cuyo infinitivo termina en –ar, ya sabemos cómo se crean todas sus formas: igual que las forma el verbo amar.

A esa vocal a, e, i (a veces ie) la llamamos vocal temática.

La voz

Los verbos transitivos (y sólo los transitivos, si bien no todos ellos por igual) pueden presentar la acción desde dos puntos de vista o voces:

-           activa, si su sujeto se refiere a quien realiza la acción: El jardinero (sujeto) pisoteó las margaritas y

-           pasiva, si el sujeto no se refiere al ser que realiza la acción sino al que experimenta (sufre, padece) la acción que realiza otro complemento verbal: Las margaritas (sujeto) fueron pisoteadas por el jardinero.

 

Se dice que un verbo está en voz activa cuando su sujeto designa al ser que realiza la acción y que está en voz pasiva cuando su sujeto es el destinatario de la acción realizada por otro.

 

El verbo español cuenta con un verbo auxiliar, ser, especializado en expresar la voz pasiva. Cuando el verbo está en voz activa, no lleva ninguna marca que lo indique; cuando está en voz pasiva, aparece el verbo ser como morfema de pasiva:

 

activa:
Yo amo
(a mi mamá)

pasiva:
Yo soy amado
(por mi mamá)

 

à Todo verbo transitivo cuyo significado expresa una acción presenta un doble juego de formas, unas activas y otras pasivas, caracterizadas por la ausencia o presencia del auxiliar ser.

El modo

El verbo puede presentar la acción como objetiva (perdemos, perdía, perderá, ha perdido, había perdido...), como algo visto a través de la subjetividad del hablante (quiero que pierda; aunque perdiera; ojalá no hubiera perdido; por más que haya perdido...) o como un ruego, una petición o una orden (piérdete; perdeos). A cada uno de estos “puntos de vista” los llamamos modos del verbo. Al “punto de vista” objetivo lo llamamos modo indicativo; al subjetivo, modo subjuntivo y al de ruego o mandato, modo imperativo. Podemos encontrar una relación directa con las funciones del lenguaje: el modo indicativo tendría como función básica la referencial o representativa, el subjuntivo, la expresiva o afectiva y el imperativo, la conativa.

 Si bien las causas que rigen el uso de los modos son mucho más complejas de lo que podría dar a entender esta exposición tan simple, a los efectos de la estructura del verbo nos basta con ella.

Cada uno de los tres modos cuenta con morfemas específicos que podemos aislar si comparamos las formas que presentan:

 

 

INDICATIVO

SUBJUNTIVO

IMPERATIVO

presente

(tú) rompes

(tú) rompas

rompe

pasado (pretérito)

(tú) rompías

(tú) rompieras

---

futuro

(tú) romperás

(tú) rompieres
(poco usado)

---

El aspecto

Llamamos aspecto a una posibilidad expresiva de los verbos que nos indica si el hablante entiende la acción como un todo completo, terminado, hecho; como si la acción fuera vista desde fuera y en su totalidad (aspecto perfectivo) o bien como algo que está en proceso de realizarse, inacabado, como si la acción fuera vista desde dentro, desde el mismo proceso en su duración (aspecto imperfectivo) (en latín, el término per-fectum significa “totalmente hecho, acabado”). 

El verbo español –con una excepción, como veremos- utiliza el verbo auxiliar haber para expresar esta diferencia de apreciación: los tiempos compuestos (es decir, los tiempos que usan el auxiliar haber) son todos perfectivos:

 

he roto            

la acción de romper ha sido realizada; ya se ha completado esta acción.

había roto

la acción de romper había sido realizada antes de que sucediera otra cosa

habré roto

la acción de romper será realizada antes de que suceda otra cosa

 mientras que todos los tiempos simples (aquellos que presentan el verbo sin el auxiliar haber) son casi todos imperfectivos:

rompo

la acción de romper se está llevando a cabo en el momento en que estamos hablando; no sabemos si esa acción se completará o no.

rompía

la acción de romper se estaba llevando a cabo en el momento del que estamos hablando; no sabemos si esa acción acabó o no, y si acabó, cuándo lo hizo.

romperé

la acción de romper se estará llevando a cabo en el momento del que estamos hablando; no sabemos si  esa acción se completará o no.

El esquirol, la excepción, es el pretérito perfecto simple (también mal llamado indefinido):  Es un tiempo simple (no usa el auxiliar) pero designa una acción perfectiva:

rompí

la acción de romper ha sido realizada; ya se ha completado esta acción.

 

Por todo lo anterior podemos decir que, en español, los tiempos simples son imperfectivos (salvo el pretérito perfecto simple) y los compuestos son perfectivos sin excepción.

El aspecto verbal puede ser también expresado por medio de perífrasis (v. Las perífrasis verbales).

El tiempo

Una manera muy simple (y, como veremos, inexacta) de definir los tiempos verbales es hacer corresponder el presente a lo que sucede ahora, el pretérito a lo que sucedió en el pasado y el futuro a lo que está por suceder. Como veremos al tratar de la estilística de las formas verbales, esto sólo sucede en ocasiones. Dado que allí trataremos este tema en profundidad, por ahora lo vamos a dejar así y diremos que, en español, el verbo presenta tres tiempos: presente, pretérito o pasado y futuro y que estos tres tiempos ponen la acción en relación al momento en que se habla: el presente expresa lo que sucede ahora, el pretérito lo que ha sucedido y el futuro lo que sucederá.

La persona

La persona gramatical pone la acción en relación con

a)      el hablante (singular: yo) o el grupo que forman el hablante y otro u otros (plural: nosotros): 1ª persona.

b)     el receptor (singular: tú, usted, vos) o los receptores (vosotros, ustedes): 2ª persona.

c)      cualquier persona o ente individuales que no sean ni el hablante ni el oyente (singular: él, ella, ello; plural: ellos, ellas): 3ª persona.

 

Hay que tener en cuenta que existen tres tiempos que no presentan variación de número / persona, los llamados por eso formas no personales: el infinitivo, el gerundio y el participio.

El número

El número gramatical diferencia si la persona del verbo es un individuo (singular) o más de uno (plural).

 

Estos seis accidentes gramaticales se combinan para crear un conjunto de formas cuya sistematización crea una lista que llamamos conjugación del verbo.